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Pequeños objetos con grandes historias: El precio de un objeto no equivale a su valor sentimental»

Valeria Mayor, Paula González, Jimena Calzada y Luis Rubio

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De izquierda a derecha: un reloj antiguo, una figura traída de Tailandia, un llavero

escrito en lengua jeroglífica y un calibre.

El reloj de la izquierda funciona por movimiento. Detrás de este objeto  hay una larga y bonita historia. Este reloj es del año 1944 y pertenecía a una mujer, la bisabuela de Valeria de 1.º ESO B.

Fue un regalo que le hizo su marido antes de casarse. Para ella era muy valioso ya que era muy caro y ellos no tenían demasiados recursos.

El elefante de Tailandia era de la abuela de Jimena de 1.º ESO B. Cuando ella se fue de viaje a Tailandia entró a una mina de oro y jade, que es un mineral verde con el que se pueden hacer joyas. El abuelo de Jimena le quiso dar una sorpresa a su mujer encargando una figura hecha de oro, jade y plata ya que a ella le gustaban mucho los elefantes. Esto sucedió en el 1970.

El llavero egipcio también pertenecía a la abuela de Jimena de 1.º ESO B. Este objeto formó parte de su juventud. Cuando viajó a Egipto se enamoró de uno de los habitantes de allí. El hombre entendía un poco de español y se fueron conociendo. La mujer quería aprender egipcio y quiso empezar por su nombre. Este hombre lo sabía y decidió regalarle un llavero con su nombre en jeroglíficos. Con el tiempo dejaron la relación, pero siguen teniendo contacto y sigue conservando el llavero.

El calibre de la derecha es del bisabuelo de Luis de 1.º ESO B. Él se perdió en Holanda. Como allí nadie entendía español y su bisabuelo no sabía hablar otro idioma, se metió en una tienda para buscar un mapa o algo con lo que poder moverse por la ciudad. Tuvo la suerte de que la dependienta de aquella tienda sabía hablar español y pudo ayudarlo en lo que necesitaba. Él no pensaba comprar nada ya que iba solo en busca de orientación por aquel lugar, pero como muestra de agradecimiento hacia la dependienta decidió comprarle lo más caro de la tienda: el calibre.

Con estas historias se puede comprobar que por muy simple que sea un objeto, puede tener mucho valor y grandes aventuras detrás de él. Esto deja qué pensar teniendo en cuenta esta frase: El precio de un objeto no se puede comparar con el valor sentimental.